Una casa muy cargada, por Denitze Veludo

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Denitze VeludoYa os presentamos en anterior artículo a Denitze Veludo, integrante del grupo del “Circulo del miedo”, pues bien,  ella es  además  autora de varios  libros o textos educativos de quinto y sexto grado llamados Arcoiris de Valores de la Editorial Salesiana. Actualmente  Denitze junto a su grupo está trabajando en  un libro, de próxima aparición, sobre cuentros de aparecidos y fantasmas de la Ciudad de los Teques, Venezuela, …” ya que nuestro grupo ha gustado desde siempre del misterio, los enigmas, los sucesos paranormales y de las investigaciones en casas abandonadas, embrujadas, cementerios entre otros sitios.
En muchas oportunidades vamos a las casas donde se manifiestan sucesos misteriosos para investigar, rezar, limpiar, hacer rituales y exorcizar para escribir luego las historias, mitos  o leyendas que aun hoy dia nos siguen llenando de miedo, escalofrio y precaucion”.

“Los invito pues a leer la primera historia … Se trata de un hecho real… Solo espero que la disfruten”.

Una casa muy cargada

mistery-03-marco“Hay casas que están  muy cargadas y cuando entras en  ellas sientes que te están observando, que algo pesado se te monta encima aletargándote y haciéndote caer en un extraño sopor”…

Te voy a contar mi historia y no sé si me la creerás, lo que sí sé, es que hasta que no te sucede algo como lo que te voy a relatar,  difícilmente podrás entender un poco ciertas cosas que sólo ocurren en la oscuridad…
Con poca frecuencia me quedaba en casas ajenas, pues mi mamá nos decía a mi hermano y a mí, que no era correcto estar molestando a los demás y que uno en su casa no fastidiaba a nadie. Pues bien, unos amigos nos invitaron a quedarnos en su casa que quedaba en Cua. Brayan y yo, muy emocionados pasamos una semana haciendo caso, oficios y todas las tareas que nuestra querida madre nos mandaba, con tal de que nos dieran el permio para ir en grupo a la casa de Fernando.
Llegado el día, nos arreglamos muy bien y guardamos en los morrales todo lo necesario para pasar una semana de vacaciones fuera de nuestra casa y bien lejos de nuestra mamá… Después de recibir una retahíla de instrucciones y amenazas, nos fuimos con Fernando quien nos vino a buscar en su vieja camioneta y de camino pasamos por Mayde y   su primo Ivis.
Cantando muy desafinados y haciendo paradas en cualquier lugar, comíamos puras chucherías para saciar el hambre y la sed, hasta llegar a casa de Fernando y tras saludar a su madre, la Sra. Julia, bajamos todo de la camioneta y nos sentamos a cenar gracias a Dios porque todos teníamos hambre.

10317907-ilustracion-de-una-oscura-casa-encantada-de-edad-bajo-la-lunaEra una casona grande y bastante vieja, pero muy limpia y en ella vivía gente buena y humilde. Sin embargo, yo sentía pesadez y como un letargo que me envolvía y me sumergía en otros tiempos.
-“Tal vez son  ideas mías, pero me siento pesada, aletargada y como si estuviese viviendo otro momento”, le comentaba a mi hermano Brayan.
-” Yo me siento igual, tengo como un peso sobre mis espaldas y casi no me puedo enderezar, me cuesta mantener una postura adecuada para mi columna y ya me está doliendo”.
-“Brayan, lo mejor es no decir nada por ahora, para no inquietar a los otros”.
Ya a eso de las diez de la noche, la Sra. Julia se despidió para ir a acostarse y nos dejó tranquilos en su sala viendo películas y comiendo cotufas.

Recuerdo perfectamente que era un lunes por la noche y que agotados por el cansancio, sacamos los colchones hasta la sala y allí nos acomodamos dispuestos a seguir viendo películas de terror, pero el sueño y el agotamiento rápidamente nos venció. En horas de la madrugada, me despertó un frio inexplicable, pues era un lugar caluroso y yo me estaba congelando. En el mismo instante,  me doy cuenta de que Mayde estaba haciendo todo lo posible por despertar a Ivis  y  se encontraba muy nerviosa, más bien, desesperada.
-” ¡Ivis, Ivis, por favor despierta, despierta! ¡Tienes que verlo, despierta!”
Yo, sin entender que le pasaba, le pregunté:
-“¿Mayde, qué te pasa, porque estas así, a quién tiene que ver Ivis?”
-“¡Daniela, míralo, está allí, observándonos con sus feos ojos! ¿No lo ves?” ,decía ella temblando, muerta de miedo y apuntando hacia el mueble.
SOMBRAAl voltear, pude ver con pánico a un hombre sentado, con una pierna montada  sobre el cojín del mueble, todo vestido de negro. Era alto, delgado y con un sobre todo y un sombrero negro tapando un poco sus ojos. Llevaba guantes negros y nos observaba   fijamente.
Yo no pude contenerme y pegué un grito horrible que hizo que se despertaran Ivis y mi hermano, por lo que medio dormidos, sólo alcanzaron a ver la sombra y no al hombre con tanta claridad como nosotras.
Molesto, hizo un gesto con su cabeza como desafiándonos porque se dió cuenta que yo lo había visto y volteándose hacia Mayde, la intimidó con sus feos ojos rojos. Luego, se desapareció y las cortinas de la sala se levantaron de golpe, sin  brisa o entrada de aire  por ningún lado.
Ya no pudimos dormir más ni Mayde ni yo, aunque los muchachos volvieron a caer rendidos como si nada… Al día siguiente nos levantamos muy tarde, para la hora del almuerzo. Comimos y nos fuimos al rio hasta que oscureció y nos sentimos muy distintos a como nos sentíamos en aquella casa, tan pesada y extraña…
detective-privado-claves-hotmail-informatica_d1326978_3Acabando de llegar del rio, ayudamos a la Sra. Julia a preparar la cena y después sacamos los colchones a la sala  porque la verdad era que estábamos muy asustadas por lo sucedido la noche anterior, así que  nos pusimos a ver una película, pero esta vez no era de terror y al terminar nos acostamos a  dormir. Durante la madrugada, me levanté porque tenía hambre y fui a la cocina para buscar pan o algo que comer, sólo que antes de entrar, la cortina se alzó de nuevo sin ninguna razón, puesto que no entraba la brisa por ninguna parte. Sin embargo, eso no me impresionó y seguí caminando  hasta llegar a la mesa de la cocina cuando de pronto, al estar allí  pude detallar al hombre de la noche anterior que se hallaba de pie, recostado de la puerta que da hacia el patio, con una pierna cruzada, sosteniendo la punta del pie que cruzaba sobre el suelo. Hicimos contacto visual, aquel hombre siniestro levantó un poco el rostro para poder observar a través de su sombrero con sus diabólicos ojos rojos y su mirada estaba fija sobre mí, generándome miedo y terror. Sentí cómo se me contraía el estómago y se me congelaba la sangre. Aquella aparición no tenía para nada buenas intenciones, no sé que quería, pero tampoco me interesaba averiguarlo, así que grité con todas mis fuerzas una y otra vez llamando a mi hermano:
-“Brayannn, Brayannn, Ayúdameee!”
El hombre desapareció, no sin antes hacer que se cayeran al suelo algunas ollas, cuchillos, platos y tazas partiéndose en muchos pedazos.
Llegaron todos y angustiados por lo que veían, me preguntaban sin cesar un sinfín de cosas. Yo lo que quería era largarme de allí, esa casa ya me asfixiaba, me generaba malestar, molestia e incomodidad además del miedo que me daba cuando veía a ese hombre tan impresionante.
ad-ninamanoMi pánico era tal que esa misma noche, mientras arreglaba mis cosas, le contaba a la Sra. Julia todo lo que había pasado desde que llegamos a su casa y ella con mucha tristeza en sus ojos café nos decía que ese hombre siempre aparecía  a quien quería y cuando quería y que lo mejor era irnos lo más pronto de posible.  Por esa razón  ella y su hijo Fernando eran personas muy solitarias y  casi nunca invitaban a sus amigos o familiares a quedarse en su casa.
Yo no quería saber más del asunto. Esa madrugada la Sra. Julia y Fernando durmieron en los colchones que habíamos sacado a la sala junto a nosotros y al día siguiente, bien tempranito, sin tomar café siquiera, salimos de esa extraña  y antigua casa, dejando a la Sra. Julia muy triste y solitaria como antes. Ya por el camino, el ambiente era distinto y el letargo y la pesadez habían desaparecido. Brayan ya no tenía dolor de espalda y Mayde se sentía segura. Lo mejor era lo que habíamos hecho, dejar la casa y regresar a nuestros hogares con nuestras madres, quienes nos extrañaban y nos amaban con devoción.

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2 thoughts on “Una casa muy cargada, por Denitze Veludo

  1. Lala y Beatriz Ferreira

    HAY LUGARES QUE CONSERVAN UNA ATMOSFERA MUY PESADA, POR LA CANTIDAD DE EVENTOS OCURRIDOS A TRAVES DE LOS ANOS, Y ALGO EN ALGUN MOMENTO CONECTA ESOS ESLAVONES PERDIDOS Y SUCEDE LO INESPERADO Y TE VEZ ENVUELTO EN UN HECHO PARANORMAL.

  2. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Compartir Ya os presentamos en anterior artículo a Denitze Veludo, integrante del grupo del “Circulo del miedo”, pues bien,  ella es  además  autora de varios  libros o textos educativos de quinto y sexto grado llam……

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