Vagones fantasmas, por Lala y Beatriz Ferreira

Vagones fantasmas, por Lala y Beatriz Ferreira
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jhiDebido a nuestro primer artículo en la pagina española “Hablemos de Misterio” sobre “El Encanto”, en la que publicamos algunas fotos del clausurado parque desde hace dos décadas aproximadamente, fue visto por un lector de la página de “El Gran Ferrocarril de Venezuela”, quien se interesó ya que mostraba el esplendor del mismo en tiempos pasados. Fue así como contactamos al guía Freddy Arévalo Medina, quien a través del Grupo Excursionista Venezuela Trekking, nos invitó a participar por la ruta del antiguo sistema de trenes en el sector el Encanto o el Encantado de los Altos Mirandinos que partiría desde Lagunetica, zona llamada El Tigrito descendiendo por el viaducto, a través de viejos túneles desde el 21 hasta el 17, además de dos derruidos puentes de los cuales algunos sortearíamos por desvíos y una caída de agua, caminando un total aproximado de 13 kilómetros entre filas de montañas, selva tupida, gamelote, ríos y una fuerte subida para el final, dándonos sus respectivas recomendaciones.

we3El lugar de encuentro fue la estación de metro “Alí Primera de Los Teques”, donde los participantes alcanzaron el número de 72 y debido a esto el trabajo fotográfico y sensitivo al que se dedica el grupo “Circulo de Miedo” no se realizó de manera satisfactoria. Bien, a pesar de todo la travesía fue fantástica, muy bien guiada, el descenso fue liviano, las personas se mantuvieron juntas y muy respetuosas de la naturaleza. Junto a un par de amigos ocasionales tratábamos en lo posible ser los primeros en hacer buenas tomas fotográficas, y captar energías, cosa que fue bastante difícil debido al volumen de personas.

El impacto visual al llegar a lo que en tiempos atrás fuera un hermoso parque, nos produjo; nostalgia, tristeza e impotencia, estaba en completo abandono y destrucción, la maleza se había adueñado del lugar de una manera siniestra, la bella locomotora “El Halcón” que en otra hora fuera de un negro brillante, solo representaba un montón de chatarra, aún así lo recorrimos en su totalidad y regresamos decepcionados.

El entorno lúgubre y tétrico nos mostró algunas anomalías en las fotografías, así que nuestra historia comienza cuando el grupo “Circulo de Miedo” retorna a este lugar animados para terminar lo que habíamos empezado, y fue así como dispuestos de cámaras, filmadoras y grabadoras nos personamos en el lugar de los hechos que escondía entre su maleza viejos vagones de tren abandonados comprobando el mito de que existían los “Vagones Fantasmas”.

45Con la calma y las paradas necesarias disfrutamos del mágico paisaje que nos sobrecogía, pues las altas montañas variaban de color alternando tonos verdes, rojizos y castaños, internándonos en la muda vegetación casi intacta, logrando avanzar por hermosos senderitos que aún conservaban vestigios del los rieles con sus mohosos durmientes, que nos guiaban a la hilera de los abandonados vagones los cuales se veían desde la lejanía invitándonos a descubrir sus secretos.

2w31En un estrecho camino conseguimos el primero de ellos comprimido entre dos montañas, herrumbroso y místico que luego dificultó la caminata, pues había que sortear el sendero entre los mismos. La sensación de abandono, misterio y precaución nos ponían alertas, cualquier movimiento de insectos, reptiles y roedores nos hacia volver, y así llegamos hasta la hilera descubierta de los famosos vagones fantasmas, que lo conformaban una larga fila, unidos por sus cadenas y adornados por la maleza de enredaderas que parcialmente los ocultaban, algunos no tenían techadumbre, otros estaban intactos con sus puertas, palancas y trancaderos.

El ambiente era apremiante, confuso y místico, el viento silbaba, el sol brillaba y las nubes dibujaban sombras mientras nuestros ojos maravillados veían tanto descuido y soledad.

Lo primero que hace el grupo al visitar un lugar místico, embrujado o infestado, es pedir permiso para estar allí; luego oramos y por último dejamos una ofrenda natural ya sea un incienso, frutas, semillas o piedras.

hiiiiiiiyiDespués de refrescarnos y descansar, nos colocamos en círculo y con los ojos cerrados le pedimos a los espíritus y elementales que nos permitieran captar la esencia del lugar, pues lejos de ser profanadores del ambiente natural lo preservábamos dejando tan solo las huellas de nuestros pasos. Así permanecimos por un cuarto de hora aproximadamente anotando individualmente sensaciones y voces, luego, dirigiendo con un péndulo un ritual de limpieza de energías, debido a que el lugar estaba minado de energías diversas concentradas quién sabe por qué, y por quién cargando negativamente el lugar de los actos que allí perpetraron a través de los años. En silencio y muy concentrados entramos en los vagones donde se ocultaban asustados murciélagos que al percibirnos levantaron su vuelo siniestro, mientras fotografiábamos, palpábamos y sentíamos las energías que estaban atrapadas en el tiempo.Pudimos ver en el acto las manifestaciones paranormales que se nos presentaron, orbes o esferas, halos fantasmales y brumas que respondieron a nuestras interrogantes.

¿Por qué están allí?, ¿qué son?, ¿son espíritus, elementales o demonios?, ¿fueron llamados o llevados?, ¿pertenecen a las almas de los que allí perecieron?, no podemos saberlo pues habían vestigios de personas que visitaron alguna vez el solitario lugar, dejando fogatas y grafitis y otras tantas señales de que pernoctaron.

La palabra sensitiva la utiliza mucho el parasicólogo Fran Recio, quien explica que son personas que captan, sienten, ven o se comunican con entidades que otros no perciben, y en el grupo del “Circulo de Miedo” teníamos un par de ellos que siempre nos alertaban sobre alguna posible manifestación dañina.

yu7u86En un mismo momento se produjeron una mezcla de emociones, situaciones, imágenes veladas, voces susurradas por el viento buscando contar algo, sintiéndonos receptáculos empezando a captar toda aquella energía atrapada. Los vagones a pesar del fuerte sol estaban helados en su interior, una energía viva y confusa, condensada en el ambiente me sofocaba, no sabría cómo explicarlo, era como si alguien escondido nos vigilara, alguien vivo, sin embargo estábamos solos, o eso creíamos, pues algunos lugareños eventualmente nos habían advertido que desde lejos observaban por las noches luces danzantes; unos decían que eran resplandores de fogatas, algunos luciérnagas, otros que eran los misteriosos fuegos fatuos que se habían instalado como dueños y señores de los solitarios vagones, luces amorfas que flotaban en la oscuridad, suelen aparecer en caminos solitarios, encrucijadas, acantilados y lugares abandonados. Es claro que muchas cosas pueden ser, sin embargo, ¿quien puede negar que sean aparecidos?.

Mi gemela propuso un juego, que consistían en decir cual había sido la primera impresión al tener contacto visual con los vagones fantasmas, fuera lo que fuera. Beatriz dijo que sintió que esos vagones eran guaridas de zombis, ya que sentía que desde su interior la observaban. Denitze, que habían muchos espíritus, advirtiéndonos que debíamos tener cuidado. Jesmar, que el lugar le trasmitía un peligro inminente, la había impacto de tal manera, que juró nunca mas regresar. Darwin, que si hubiera sido un licántropo seria el lugar perfecto par esconderse. Y finalmente les dije que mi sensación era estar en un lugar de reuniones donde se perpetraron hechizos de magia negra o necromancia.

Fue en ese momento, quizás por lo concentrados, no captamos la repentina aparición de un señor muy anciano que se hallaba entre la maleza, vestía ropa humilde, tenía un viejo sombrero que le cubría en parte el rostro, y llevaba una hoz, parecía que recogía leña, se nos quedó mirando en silencio hasta que dijo.

_¡¿Que hacen ustedes aquí, no saben que están en un lugar de espanto donde se refugian las almas que vagan sin césar?, es tarde, es mejor que se vayan ya, antes que les agarre la noche, este es un lugar muy solitario…

_Si, ya nos íbamos.—Replicó Darwin dándonos señal de recoger todo no obstante el señor siguió hablando sin moverse de su sitio.

_Que bueno, porque por estos parajes la noche cae tan rápido que los visitantes nunca se dan cuenta, y luego se pierden en esta montaña, es muy difícil salir de ella si desconocen estos caminos, ¿y saben en donde se refugian?.—Lo miramos expectantes.—En esos vagones.—Apuntó con su hoz.—Les advierto algo, cuando me haya ido, por su propio bien váyanse, para que no sean víctimas de los encantados.

_Gracias señor.—Señaló Denitze mirándolo suspicaz.

_¡¿Ven esa nubes?!.—Mientras mirábamos al horizonte siguió con sus advertencias.—Viene agua, váyanse, váyanse ya.

El cielo estaba despejado, pero en el horizonte comenzaron arremolinarse nubes negras muy lejanas pero amenazantes, decididos a seguir el consejo del viejo les dije a los muchachos.

_Bien, llegó la hora de irnos.

Queríamos agradecerle al viejito, pero cuando volvimos la vista atrás, ya no estaba, y así como vino se fue desapareciendo en la callada tarde y nos envolvió una gélida ráfaga que venia del fondo del barranco entrando en torbellino en los vagones haciéndolos mas fantasmales que nunca.

_¡Guaooo, ¿para donde se fué?!.

_Jesmar, no se fue para ningún lado, ese era un encantado, que por alguna razón que desconocemos nos advirtió que nos fuéramos ya.

_¿Un encantado Denitze?.

_Si, lo sospeché desde un principio, recuerden que estamos en una montaña que por algo la llaman “El Encanto o El Encantado”.

_Tienes razón, abandonemos este lugar cuanto antes, tengo muchos escalofríos.—Dije.

Nos alejamos rápidamente, mientras el viento comenzó a soplar trayendo un sonido muy peculiar, todos coincidimos, aunque no lo crean, en que era el silbido de un tren a lo lejos, pero lo que pudimos ver fue la imagen plasmada de los misteriosos vagones fantasmas entre una niebla que comenzaba a disiparse.

Lala y Beatriz Ferreira Gonçâlvez

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One thought on “Vagones fantasmas, por Lala y Beatriz Ferreira

  1. Obzu

    Hola Chicas, cuando vuelva air me invitan o si tienn los contactos del grupo del grupo excursionista me lo pueden hacer llegar, saludos

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