Las maldiciones, por Lala y Beatriz Ferreira

Las maldiciones, por Lala y Beatriz Ferreira
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Las Maldiciones

hjujyEl término maldito viene de la palabra “maledictus”, expresión latina “maledicere”, mal y decir, la unión de ambas deja la palabra:  maldecir.  Es la expresión de un deseo maligno dirigido contra una o varias personas que, en virtud del poder mágico del lenguaje, logra que ese deseo se cumpla, y se puede extender a determinados objetos que hagan contacto con la víctima.  Según la creencia popular las maldiciones pueden también afectar lugares, debido a ello hay casas encantadas, embrujadas o malditas.
El mundo de los espíritus es real ya que no existe maldición sin demonio, sin embargo son muchas las personas que no creen en las maldiciones, no obstante hay muchos tipos de maldiciones, por ello hay que indagar en su origen, pues palabras o practicas traen maldiciones, las más importantes son:  “La Maldición de la Tierra”, luego viene “La Maldición Generacional o Hereditaria”, y por último “La Maldición Adquirida” que surge debido a lo que decimos y hacemos, ya que por nuestro desconocimiento de las cosas desconsagramos sin darnos cuenta o le damos mal uso.

Comenzamos a notarlas cuando hay ciclos en nuestras vidas que se repiten o sucesos que ocurren continuamente, ya sean depresión, estancamiento, sufrimiento, enfermedad y por consiguiente la muerte inesperada, prematura y que no corresponde.  Debemos romper ese ciclo, pues existen fuerzas negativas que no nos dejan avanzar y se repiten una y otra vez.  La maldición se manifiesta en algún momento, pero toda atadura maligna tiene su origen en el pecado o el pasado, ya sea por ignorancia o desobediencia con respecto a la verdad de Dios o de la naturaleza de las cosas de los usos y costumbres, atrayendo a los espíritus malignos que controlan la conducta humana destruyéndolos, igualmente alguna práctica mágica o cualquier acto de adoración y de sacrificios incorrectos.

La Maldición de la Tierra
reyheTodo tiene un origen, debido a que existen territorios, pueblos, naciones y continentes con ataduras, a esto se le llama “La Maldición de la Tierra”, ya que hay lugares que están en constantes guerras, personas que viven bajo el dominio de otros, habitantes atados al dolor, a la separación, al divorcio, desunión familiar y tristeza continua, promiscuidad y desorden sexual, debido a la maldición de quien lo ministra, es decir, quien lo dirige, quien lo gobierna, el mandatario de un país, de un pueblo o el jefe de familia.
Ya que estos problemas de la tierra están vinculados a pactos realizados por los fundadores de los pueblos, ciudades, naciones y continentes, es decir; que en todo país donde sus fundadores hicieron una dedicación o pacto espiritual comprometieron anticipadamente a todos sus habitantes, ya que donde hubo ofrendas y peticiones, le da derecho a los espíritus malignos o demonios, dependiendo del pacto para generar; opresión, miseria, desorden, entre otras cosas, sometidos así a la maldición a la que fueron entregados secretamente, y para desatarlos o deshacerlos debemos investigar esos pactos con las tinieblas realizados en el mundo, país, población incluyendo nuestra propia morada.
Es necesario un rompimiento sobrenatural con la Maldición de la Tierra, ya que todos traemos la maldición del lugar, pueblo, país o continente donde nacimos porque arrastramos la energía negativa que se generó, pues nos incluye porque somos sin saber parte de ese convenio o pacto realizado con las fuerzas oscuras para obtener poder y dominio sobre otros para alcanzar los fines propuestos.  Si en tu pueblo o ciudad existe diversidad exagerada de vicios tales como divorcios, muertes repentinas, enfermedades, pérdidas financieras, drogas, alcoholismo, son debido a los espíritus destructores que dominan ese territorio, o demonios que deambulan porque el pacto les abre las puertas para atormentar libremente la paz de los que están incluidos en el convenio y no los deja prosperar y los atormentan constantemente.
Debemos empezar por eliminar de nuestro vocabulario y entorno palabras de conexión maligna, insultos, igualmente conductas, manipulación, canciones entre otras cosas, ya que son muchos los que intentan cambiar y no pueden, es porque su vida negativa está sometida por esos espíritus malignos, que protegen a los que se les unen y los adoran, y cuando dejan de cumplirles o adorarlos retirándose de sus prácticas pasadas, negándose a rendirles el acostumbrado tributo o culto, es cuando se desatan los males y cobran los favores que se les han pedido de la manera más inesperada e inusual, éstos espíritus malignos son los que le impiden cambiar y aunque la persona lo desee nunca podrá lograrlo si no se desliga de la misma.
Hay que investigar muy bien el pasado de nuestra propiedad o adquisición, pues pueden tener maldición sin que lo sepamos.  En una casa donde se practicaron abortos, es muy probable que de generación en generación se pierdan niños en esa familia, ya sea a través de accidentes o de forma natural.  Igualmente alguien puede repentinamente tender a practicar magia maligna sin jamás estar involucrado en ella.  Por tanto es imperioso cortar con las maldiciones territoriales.  Así mismo debemos rechazar como algo normal; el divorcio, la pobreza, la droga, el alcohol, prostitución, homosexualidad, el dolor, la cobardía y el temor y aceptar la perdida valores que generan todos estos vicios.

Las Maldiciones Generacionales
rtyhtHay una poderosa influencia de las costumbres familiares que moldearon en nosotros formas, usos y costumbres, que se impusieron llevándonos hacer cosas que ni siquiera sabemos porque las hacemos, solo explicamos que nuestra madre o abuela lo hacían, y no nos damos cuenta de que esas costumbres pueden formar el epicentro de una maldición ya que ignoramos si son correctas o si se salen del patrón.
La maldición de la parentela trae como consecuencia, herencia de pobreza, divorcios, pérdidas económicas, enfermedades, familias en conflicto, descuido, dolor, como lo dice el Libro del Éxodo:  “Visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera generación”, es decir, que hay una influencia hereditaria, bíblicamente lo que hicieron nuestros padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos tiene mucho poder sobre nuestras vidas, por lo tanto, todo lo negativo que se esté manifestando en nuestras vidas podría ser una herencia maldita de parte de nuestros abuelos, ya que nuestros antepasados pudieron haber realizado conscientes o inconscientemente compromisos con el reino de las tinieblas, es así como debemos renunciar a esos compromisos, conozcámoslos o no.  Por ejemplo, un abuelo fue a un brujo negro o invocador de espíritus y le pidió u ofreció algo, esa potestad, ese espíritu inmundo, en ese momento, tomó dominio sobre él y su familia y de allí en adelante toma cuenta de todos los que nacen después, y son parte de ese pacto oscuro por vinculación.

En el Libro del Éxodo capítulo 20, versículo 5 dice:  “No te postraras ante ellas, ni les darás culto, porque yo Yahvé, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian, y tengo misericordia por mil generaciones con los que me aman y guardan mis mandamientos”.  Pues es así como la maldad de los que aborrecen a Dios es transferida hasta la tercera y cuarta generación, ya que, cada generación corresponde a 40 años, esto significa que desde la generación de los padres hasta la de los tatarabuelos hay 160 años, (4 generaciones x 40 años = 160 años) de compromisos espirituales que es necesario examinar y renunciar a lo que no sea bueno ni agradable a Dios.
No olvidemos que Dios nos ha dado plenos poderes sobre toda fuerza del enemigo, lo dice en San Marcos en el capítulo 16, versículos 17 y 18:  “Estas son las señales que acompañarán a los que crean:  En mi nombre expulsarán demonios; hablarán en lenguas nuevas, tomarán serpientes con las manos, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”.
Es así como un acto de violencia puede dejar una energía negativa y repercutir en las siguientes generaciones, traen locura y suicidio haciéndolos caer en una existencia oscura y tormentosa, pues las maldiciones familiares pueden prolongarse y cada miembro es afectado mediante muertes en las mismas circunstancias repitiéndose episodios del pasado.

La Maldición Adquirida
También existen ataduras y ligaduras espirituales a las cuales nosotros mismos nos enlazamos y encarcelamos por confesiones pronunciadas en momentos de tristeza y dolor que nos atan a maldiciones auto-impuestas, como el desorden sexual, el adulterio, la fornicación, la lascivia, las orgias, y las relaciones con animales.
Hay que tener cuidado con la palabra de atadura de todo tipo, por ejemplo:  “sin ti no puedo vivir, nunca seré feliz, prefiero estar muerto, si me dejas no amaré a nadie más”.  No solo son palabras manipuladoras, sino que están llenas de egoísmo, ira, envidia y tiranía, se deben rechazar tanto a éstas personas como éstas palabras inmediatamente pues te conectan con su maldición adquirida.
Lo mejor es renunciar a todo lenguaje negativo, de fracaso, de muerte, pues todo lo que se dice tiene demasiado poder, nunca se debe decir:
Yo no puedo. / Se debe decir:  todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
No tengo fuerzas. / El Señor es la fortaleza de mi vida.
Soy pobre.  Dios es tu riqueza.
No puedo triunfar económicamente. / El señor Dios suplirá todo lo que falte conforme a sus riquezas en Cristo Jesús.
Estoy solo. / Jesús no nos dejará huérfano.
Dios no me oye. / Dios dice clama a mí y te responderá y te enseñará cosas grandes y ocultas que no conoces.
Tengo miedo. / Dios no nos ha dado espíritu de temor, ni de cobardía sino de poder y de dominio propio.
Yo nací para sufrir. / Tu vida está escrita por la mano de Dios, los pensamientos que Dios tiene para ti son de bien y no de mal.

rrCuando confesamos nuestros pecados o errores le quitamos todo derecho legal al enemigo para que nos atormente, y a pesar de que existen circunstancias cometidas en el pasado, así como recuerdos malditos y acciones negativas, lamentablemente, todo lo que hacemos así sea en ignorancia, tiene consecuencias muy peligrosas.  Sobre todo cuando rompemos reglas establecidas que mantienen el orden vienen maldiciones, como hijos fuera del matrimonio, violaciones, pactos, hechos en los cuales involucramos a una persona inocente y lo perjudicamos, donde Satanás quiere atarnos y desviarnos.
Por eso toda actividad de tipo espiritual, contraria a la voluntad de Dios y a lo que establece su palabra que perjudiquen a otros, y donde involucren rituales de sangre, es maligno.  Practicas rituales y pactos que se realizan en la juventud o cuando la madre está embarazada, ciertos tipos de nombres, tatuajes, costumbres, y desconsagración de objetos religiosos.
Finalmente las maldiciones terminan por hacer efecto en quien las envía, ya que una maldición solo se justifica cuando se trata de una injusticia o para restablecer el orden del Universo, de lo contrario se le devuelve a quien la ejecuta, el tiempo hace su efecto, a veces de inmediato, pues la persona que la envía antes de entrar en desgracia, sube y logra metas o éxitos antes de caer repentinamente y sin aviso, ya que por intermedio de la palabra dicha, cuyo origen es divino, tiene mucho poder, pues recordemos que Dios hizo al mundo por intermedio de ella.

66666El temor es un espíritu, su trabajo es hacer que se cumpla lo que se teme, no podemos vivir la vida con temor, ni a la muerte, ni a caminar de noche, y otros tantos temores, porque el maligno no tiene potestad sobre nosotros, no existe ninguna fuerza maligna que sea superior a la fe en Cristo.  Él nos compró a precio de sangre, todo tipo de maldición ha sido derrotada por Jesucristo con su muerte en la cruz.  Cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro salvador personal Dios nos da una nueva vida.  Todos los seres humanos estamos en capacidad de rechazar maldiciones o malos pensamientos, solo con conectarnos con el Ser Supremo que está en todo lo que vemos y muy dentro de nosotros.  El pasado ya no importa, de allí en adelante tenemos el derecho legal de ser bendecidos en todas las áreas de nuestra vida con solo decir:
“En el nombre de Dios Todopoderoso y nuestro Señor Jesucristo renuncio a todo tipo de herencia que ha afectado, dañado e impactado mi vida producto de las maldiciones, aún a lo más oculto y profundo.  Renuncio a toda atadura y maldición de parte de mis antepasados, de mi parentela, de mis familiares, a toda mentira que me haya ligado al vicio, al pecado, a la ignorancia, a la falsa adoración, a los pactos oscuros de maldad.  Declaro mi total liberación por el poder de la palabra y la bendita redención de mi vida por Jesucristo y le doy una orden a mi alma, estando despierto o dormido que mi vida está sujeta a la palara de Dios, todo espíritu perverso e inmundo que me oprima le ordeno y le digo que no tiene ningún derecho legal sobre mí, por el poder de Dios y por la sangre que Cristo derrama en la cruz, por lo tanto, soy libre desde ahora y para siempre, en el nombre de Jesucristo, amén”.

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7 thoughts on “Las maldiciones, por Lala y Beatriz Ferreira

  1. Anna Garcia Huitron

    Hola no se mucho de ustedes y me gustaria saber a que se dedican o que hacen .solo se k me gusta lo k leo .hasta pronto.Anna.

  2. Miriam alvarez

    Interesante el tópico,en virtud del sincretismo existente,además la ausencia de fe y temor a Dios ha generado una marcada tendencia a desear mal y proferir maldiciones que en realidad se convieren en un boomerag.

  3. […] Fuente: HABLEMOS DE MISTERIO: ”las Maldiciones por Lala y Beatriz Ferreira” […]

  4. […] Fuente: HABLEMOS DE MISTERIO: ”las Maldiciones por Lala y Beatriz Ferreira” […]

  5. Eulalia Ferreira

    Las maldiciones van de mayor a menor, por eso tiene mucho peso la palabra de una madre sobre su hijo sea buena o mala, no así la de un hijo sobre su madre, a menos que esta haya incurrido en un sacrilegio.
    A veces tenemos maldiciones sin saberlo, conocemos el caso de una amiga que todos los hijos de esa familia pierden su primogénito, el unico que se logró fue un niño fuera del matrimonio sin la consagración debida, el cual al crecer tuvo tendencia a las practicas santeras, debido a que el padrino era practicante y le transfirió sin darse cuenta esa influencia, hoy día renunciaron a esa maldición pero aun no saben por que vino a ellos.

  6. Muy bueno!!, no se puede decir mas claro de que vivimos rodeado de ello, lo que si esta claro que dios y el hijo nos hicieron libres tanto de pensamiento como de acción, solo si somos constantes y vivimos en el camino de EL no nos faltara nada, si no se hace así muchas veces no nos escucha porque también El sabe que vamos por el interés, pues se tiene que ser constante con EL para que siempre este con nosotros, El no se mete en nuestras vidas porque como digo “Somos libres” y no se mete a no ser que lo llamemos y seamos constantes con EL.
    Muchas personas lo olvidan y usan lo fácil sin sacrificio y entendimiento de la buena nueva, libros y personas con dotes, pero falta el cimiento para que torres mas altas no caigan si no se vuelve con el paso del tiempo al principio. Dios y hijo viven realmente.

    Enhorabuena Lala y Beatriz.

    Saludos a todos…

    Miguel Ángel.

    Investigacion insólita.

  7. Fran Recio

    Sensacional, me va a servir para hablar en un próximo artículo sobre La maldición de otro preventorio, o posible maldición.

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