Las brujas de ayer y hoy

Las brujas de ayer y hoy

En épocas no tan lejanas en el tiempo, la bruja era considerada un ser impío, quien volando en su escoba o desobedeciendo la ley de la gravedad, viajaba hacia un lugar determinado en donde el diablo con apariencia de macho cabrío esperaba copular con cuantas brujas hasta él acudiesen, el aquelarre daba comienzo entre bailes desenfrenados, risas, conjuros y maldiciones. No era otra la intención de las brujas que la de provocar malas cosechas, atraer al rayo y a la tempestad y llevar el mal de ojo a ciertos individuos.

Pero para poder realmente entender como se veía a la bruja en aquella época, es necesario retroceder en el tiempo y hacer un esfuerzo mental, un tiempo dominado por una iglesia férrea y dogmática en donde todo o era por gracia de dios o por desdicha del diablo, una época de gran superstición. La bruja era un enemigo claro para la iglesia, pues era imprescindible que el conocimiento fuese dado tan solo a unos pocos privilegiados, el resto cuanto menos supieran, mejor, y cuanto menos poseyeran, mejor que mejor… Personas sumidas en el miedo y la superstición eran fáciles de dominar, la bruja en muchos casos, en la mayoría, era la mujer sabia, la que conocía la tradición y los remedios caseros, la que conocía las plantas y sus propiedades.

Pero los estamentos religiosos o inquisitoriales ¿como podían saber cuando una mujer era bruja? Pues el sistema era fácil, una abuela que se retrasase en una procesión, la mujer que temblase al entrar en una iglesia o al santiguarse, también lo que hoy conocemos como comportamiento psicopatológico, sería por aquel entonces un comportamiento brujeril, la lista de indicios se podría alargar enormemente, pero con tan solo estos ejemplos, uno se puede imaginar el resto de indicios, la brujería en sí no sería más que la supervivencia fuera de unos sistemas religiosos imperantes.

(Las brujas entregan niños al Diablo en esta xilografía de 1720. La vimos en Mostrer Brains)

En realidad y durante la época medieval en que fueron asesinadas millares de mujeres, y digo mujeres por que también la inquisición podría considerarse como una caza al sexo femenino, ya que el 90% de las personas encausadas en procesos por brujería fueron mujeres, en algunos poblados de Europa, la mujer llegó prácticamente a extinguirse. No había una diferenciación entre bruja buena y mala tal y como por ejemplo hoy hablamos de magia negra o blanca, todas eran hijas del mal y por lo tanto debían perecer, la bruja era la médico, la que conocía los entresijos del destino y la psicóloga.

Que el pueblo se pusiera en gran medida de parte de la inquisición no es de extrañar, pues podía ser por miedo, pero sobre todo por superstición, a la gente se la convencía de que si una mujer era estéril era cosa de brujería, si habían malas cosechas, lo mismo, y si la desgracia por el motivo que fuese recaía en una aldea, todo, era por el influjo de las malas artes de la bruja.

Nadie duda a día de hoy de que los procesos inquisitoriales y los juicios eran una farsa, de la falta total de rigor y sobre todo de unas pruebas aportadas por la acusación que en la gran mayoría de casos eran circunstanciales, bastaba simplemente con señalar con el dedo a una mujer y si no confesaba, la tortura se encargaría de hacerla cambiar de opinión y la confesión no tardaba en darse.

Una introducción necesaria, pues con ella tal vez veremos que la bruja de ayer no dista tanto de la de hoy, aunque algunas de ellas ya no se prostituyen con el macho cabrío, pero sí lo hacen con el dinero y el ego, pues vivimos en una sociedad consumista y en donde gran parte de los valores humanos han decaído o simplemente no se tienen, algunas brujas anteponen lo material a lo espiritual o usan el engaño y la manipulación para obtener suculentos beneficios, a mi juicio están no son las verdaderas brujas, la bruja verdadera va mucho más allá y como toda hija de madre necesita de lo material para subsistir, pero su esencia traspasa lo mundano y terrenal.

En nuestros días la palabra bruja, tiene para algunas connotaciones negativas y de desprecio, tal percepción es debida sobre todo a las reminiscencias que aún quedan del pasado, de ese pasado en el que a las brujas se las tenia por malvadas y pecadoras, fuente de todo mal, la verdadera esencia y significado de la palabra bruja es el conocimiento ancestral.

En 1486 los monjes dominicos , Henrich Kramer y Jacob Sprenger publicaron el “Malleus Maelficarum”, el “Martillo de las Brujas”, el manual del ajusticiador de brujas.

Numerosas son las artes que hoy en día practican las brujas, desde la adivinación, la magia o la sanación, no es necesario que una bruja posea todos estos dones o algunos más, basta con que fluya en ella alguno de ellos. Existe una gran controversia entre si la bruja nace o se hace y las siguientes reflexiones son las mías propias desde el punto de vista del investigador y observador, toda persona es psíquica o sensitiva en potencia, sin embargo creo que la auténtica bruja ya nace con “algo” especial que la une a un determinado arte, no es que la bruja tenga poderes sobre naturales, pero ese psiquismo habita en su ser de una forma especial y con mayor fuerza, la bruja desde niña puede llegar a sentir un especial contacto con la naturaleza, y aun cuando hoy en día muchas de ellas conviven en las grandes urbes, siempre se las ve rodeadas de inciensos, plantas, velas, y piedras, símbolos de los elementos, aire, fuego, tierra y aire y como quinto elemento, el más sutil, el éter, la conexión propia con lo trascendental.

Se suele asociar a mi manera de ver de forma errónea a la bruja con la adivinación y aunque es bien cierto que la prácticamente la totalidad de las brujas practican una u otra arte adivinatoria, un sistema como por ejemplo puede ser el tarot, son unas láminas que al observarlas detenidamente o meditar mediante sus simbolismos, es casi imposible que no hagan sentir y visualizar a cualquier persona aun cuando sea profana al esoterismo, todos los elementos de adivinación como pueden ser el tarot, los posos del café o té, el I Ching o cualquier otro sistema no son más que soportes que ayudan a la visualización y a la conexión con ese inconsciente colectivo del cual nos hablaba Jung. No creo en un destino escrito, pero si en un por que de nuestra existencia, así pues me es difícil el aceptar que se pueda predecir a ciencia cierta el destino, por lo que lo que en realidad a mi juicio se predice es “el más probable futuro” según la semilla plantada en el pasado, así estará germinando en la actualidad y dará un fruto mejor o peor según sean nuestros cuidados.

La bruja es capaz de conectar, de sentir a otra persona, tal vez sean medios telepáticos o psíquicos, pero es muy posible que la auténtica bruja sepa que nos sucede o como nos encontramos simplemente con vernos, aquí en realidad hay poco de mágico, pero si de unas cualidades de percepción por encima de lo común.

La bruja en ocasiones es también la hacedora de hechizos, la conocedora de las artes mágicas y las pone en práctica, pero la verdadera bruja no combate al mal con el mal, sino se defiende de él y lo devuelve a su origen, sea cual sea la corriente mágica que siga, sabe perfectamente sus leyes y no las pasa por alto, usa una ley mayor contra una menor. En realidad la magia es como un cuchillo, puede servir para cortar alimentos, para agredir a alguien o puede que si no se coge con firmeza y no se usa adecuadamente es del todo probable que acabe por herir o mal herir a quien lo usa sin conocimiento.

La verdadera bruja puede llegar a ser una excelente sanadora, y con ello no pretendo afirmar que sea capaz de curar enfermedades como el cáncer o la leucemia, sin embargo sus manos irradian una energía especial, un calor que es posible sentir, muchas de ellas acaban por iniciarse en la maestría del Reiki, la imposición de manos, sin embargo a muchas de ellas no les es necesario, pues en su propia esencia ya llevan esa facultad de transmitir energía, llegados a este punto hay que tener muy en cuenta que casi todas las enfermedades comienzan por una disfunción a nivel emocional, la bruja por lo tanto, antaño era la psicóloga del pueblo, y hoy en día muchas de ellas lo son también, solo que sin una licenciatura colgada en un despacho.

La bruja conoce técnicas como el poder de la palabra, de ahí las invocaciones, sabe que como es arriba es abajo, sabe que el mal engendra mal, sabe del poder de la voluntad, es capaz de dirigir pensamientos y emociones, es la persona capaz de sentir y presentir.

La bruja siente un compromiso con el mundo que le rodea y con las personas, no ve la muerte como algo impuesto por los dioses, si no el cambio natural hacia otras realidades, cuando ese compromiso con su entorno es real, la bruja siente la necesidad de aportar y de comprometerse, la bruja que solo actúa por dinero, afirmo, que no es una bruja de verdad.

La bruja conoce remedios y el poder de muy diferentes elementos, en muchas ocasiones sin haber estudiado, por pura intuición, hay quien dice que la bruja sigue manteniendo su condición cada vez que encarna, la verdadera bruja no teme a la muerte ni la desea y la persona que pierde el miedo al destino final, no teme a la vida.

La bruja no está exenta de malas situaciones o de contratiempos, pues en su ciclo de evolución también ha de pasar obligatoriamente por adversas situaciones, la diferencia con el resto es la manera en que se enfrenta a ellas, la bruja no es inmortal ni tiene el corazón de hierro, al contrario, una persona con una especial sensitividad, siente con especial intensidad, pero no es el alma caritativa dispuesta siempre a poner la otra mejilla, sabe a quien debe ayudar y quien no lo merece aun cuando lo pida.

Son personas normales y mortales como cualquier hija de vecino, sufren, aman, se equivocan, pero viven con una especial intensidad cualquier situación que por delante le ponga la vida.

En ocasiones son capaces, algunas de ellas de sentir belleza allí en donde otras personas solo ven tinieblas y oscuridad, algunas son capaces de apreciar la belleza del arte funerario, pueden sentir la paz que inunda los cementerios, por lo que no es raro verlas pasear entre lápidas y tumbas, son capaces de sentir la vida que emana de árboles y plantas, pero también de la piedra, son conscientes de que nada está inmóvil, de que todo vibra y cuanta mayor es su vibración, más quieto parece estar.

Parece que todo son atributos positivos, pero surge irremediablemente una pregunta: ¿Existen las brujas malas?

Por descontado, en todo existe el principio de género, el Ying y el Yang, por lo tanto siempre han existido y existen las brujas maléficas, vivimos en un mundo de tentaciones y de materialismo y algunas brujas sucumben al espejismo de sus encantos.

La bruja, digamos negativa puede ser conocedora de determinadas artes, pero yerra en su práctica, lo que le es concedido por artes mágicas tiene un alto precio, se prostituye tras el dinero y es fácil de reconocer, suele tener un especial cuidado en su imagen y su cuerpo, si goza de belleza, no le es suficiente y acaba por pasar por el quirófano o por embadurnarse de potingues que supuestamente realcen sus atributos.

Una frase que suelen usar es la de: “El mal es un simple punto de vista” nada más lejos de la realidad, pues en realidad es una frase que trata de justificar lo injustificable, no es un punto de vista la violencia ni la manipulación.

Su vida de alegrías es efímera, siempre hablan de magia aunque evitan el termino “negra” creen en ocasiones ser victimas de ella y atacan a determinadas personas con malas artes sin que ellas tengan nada que ver con sus desvaríos, la verdadera bruja ha de estar centrada y en equilibrio, jamás se puede entregar energía a alguien si la nuestra propia está desequilibrada.

La bruja oscura se identifica claramente por la vida que lleva, puede comenzar su andadura en las malas artes con un seguido de dones sobre todo materiales, pero efímeros y que acaban por convertirse en pesadillas, la vida de estas brujas está desecha y sin rumbo y el mal que generan es con el que ellas mismas conviven, su vida es sombría, pero se auto engañan y niegan su propia evidencia y condición.

Creen que demonios y “seres infernales” están de su parte, cuan equivocadas están… creen que el bien y el mal son polos de una misma energía, y así es, pero polos opuestos.

Para finalizar este escrito será bueno poner al menos tres ejemplos de brujas en la actualidad, decir que todas ellas conocidas por mí, y que según el criterio que tengo como estudioso de estos temas, cumplen los requisitos para estar dentro de esas brujas verdaderas.

Emma Rocío Requejo

Tiempo ya que la conozco, con un intenso recorrido en el mundo del esoterismo y el Tarot, le ha hecho ganarse la simpatía y el reconocimiento de muchos.

Hacedora de la verdadera queimada Gallega, con su conjuro y su magia que he tenido en varias ocasiones el placer de saborear, tanto su gusto como su “hechizo” tal cualidad, me hizo dedicarle a esta bebida “mágica” un completo artículo.

Las brujas destacan por cualidades psíquicas o mágicas, según cuales sean nuestras creencias, pero sobre todo a la verdadera bruja se la siente, se está bien con ella y transmite buenas vibraciones.

Charo Arjona

Otra de estas mujeres con cualidades especiales, a pesar de que a ella no le gusta que la llamen brujaes Charo Arjona.

Es una mujer que ha dedicado su vida a tender la mano a los demás, versada en el Tarot quien he de reconocer y a tema personal, me ha hecho predicciones sorprendentes, pero su valía va mucho más allá abordando y desvelando entresijos mágicos o numerológicos.

Rosalía Zabala

Escritora de la obra literaria “No es fácil ser una bruja” y ciertamente así es, otra de estas mujeres que transmite paz y serenidad, a veces a uno le resulta complicado el buscar adjetivos para determinadas cualidades.

Persona quien desvela y transmite la realidad de lo que llamamos fallecimiento, versada en artes mágicas y siempre dispuesta a prestar ayuda por que seguramente esa es una de sus funciones primordiales en este mundo.

Brujas… haberlas… ahílas….

 

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