“La casa vieja”, por Lala y Beatriz Ferreira

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1Una casa vieja fue la locación a investigar por el grupo “Círculo de Miedo”, porque según los lugareños en este lugar se  aparece un duende o entidad que en Venezuela posee ciertas características que lo diferencian del duende común. Se dice que lo que habita en “La vieja casa” son energías invisibles, pero que  si se encariñan o así lo deciden,se hacen visibles. Se cuenta que deambulan por allí con distintos propósitos y les gusta  anunciar su presencia mostrando ráfagas que cruzan de un lado al otro, como luces. También algunos cuentan de la extraña  desaparición de objetos que inexplicablemente vuelven a encontrarse en otro lugar, o  aparatos que se activan y apagan solos, y lo más peculiar es que los testigos afirman que en la casa se  arrojan cosas.

2 3La procedencia de su nombre se deriva de la expresión “dueño de casa”, denominado así por el carácter entrometido de apoderarse de los hogares y encantarlos. Muchos acostumbran atraerlos enterrando tres monedas en el jardín o en una maceta, también colocar en la ventana una copita de miel, vino o ron. Algunos los invocan con oraciones específicas portando amuletos como cascabeles y campanitas, pero éstos seres suelen ser atraídos por jardines, estanques, áticos y por sobre todo casas viejas.
Pero hay que tener cuidado, ya que son muchos los duendes que causan destrozos y miedos. En la creencia popular se les identifica como a un niño o un anciano arrugado, seres que han sido protagonistas de relatos, leyendas y cuentos, como es el caso de esta locación.

4Una vez que nos documentamos sobre éstos seres investigamos el pasado de la vieja casa, la superstición del duende fue difundida por los lugareños, así mismo los sucesos son variados, algunos aseguran que es el espíritu de un niño que murió sin bautizo, por lo que automáticamente se convierte en un duende, temor muy difundido en tiempos pasados, y que para deshacerse de él había que realizar ciertos rituales. Otros es que está allí porque es el guardián de un cofre de morocotas (antiguas monedas de oro) que eran enterradas varios metros bajo tierra en cajones de madera u ollas de barro conjurando su destino para que algún día fueran encontradas por un fiel bautizado, escogido por el ánima a través de la manifestación de una misteriosa luz, comprometiéndose alumbrarlo de por vida luego de hacer el pacto: “riquezas por luz permanente”. Era allí cuando tomaba posesión de dicho tesoro disponiéndose abrir ritualmente con un clavo de acero conjurado o rezado para tal fin las vasijas o el cofre.

Según se rumoreaba dicho entierro estaba en el patio o sótano de la vieja casa. De acuerdo a la tradición, cuando se encuentran morocotas o dinero enterrado, se deben mandar hacer 30 misas, sino el ánima del dinero cobra la vida de los familiares del nuevo dueño y hasta que no pague las misas el que encontró el dinero no se librará del ánima.
6En esa casa vieja vivía la familia Adames, eran once hermanos, sin poder encontrar nunca el mencionado entierro, dos de ellos hipotecaron la casa falsificando la firma del padre, luego no pudieron pagar el préstamo y sin poderla recuperar la perdieron por una módica suma, ocasionando que el padre muriera de tristeza pues la casa les pertenecía desde hacía varias generaciones y es por eso que se cree que su aparición deambula por todas las estancias.

Le preguntamos a nuestro contacto si por casualidad habían otras manifestaciones, y nos explicó que en una oportunidad que pernotó en dicho lugar vio el celaje de una mujer vestida de blanco que pasó de una estancia a otra, hecho que se repetía a la misma hora, a las nueve de la noche en un ciclo recurrente, cuyo tenebroso espectro no hablaba por lo que nunca se supo el por qué penaba, finalizando su deambular desvaneciéndose en la pared.

7Al entrar en la vieja casa nos recibió una energía triste, su desvencijada puerta de dos hojas aun conservaba su destartalada aldaba, pero el resto de la casa estaba en condiciones lamentables, tanto así que no tenía ni puertas ni ventanas, su antiguo piso de mosaico apenas se conservaba en el umbral de entrada, el techo de caña amarga estaba tan destrozado que entraba por todas partes la luz del sol. Subimos por unas escaleras que tenían aun las anticuadas balaustradas que llevaban a la azotea donde unos gatos vagabundos habían hecho su morada.

Al llegar al fondo de la casa había innumerables hoyos en el suelo indicio de los buscadores de tesoros encontrándonos con el sótano, allí fue donde empezamos a percibir una energía fría, único sitio donde giró el péndulo, su atmósfera cargada no dejó que la cámara funcionara de manera correcta, y algo sin poderlo definir nos miraba desde la oscuridad.

Finalizando nuestro recorrido, comentamos que el duende no se había manifestado, tan solo un par de orbes, pero ya cerca de la puerta al dar la espalda nos lanzaron una pequeña piedra de color blanco, ¿se cayó?, ¿resbaló del techo?, ¿alguien la lanzó?, nunca lo sabremos, solo sentíamos la necesitad de salir cuanto antes de la casa vieja, presentimos que de permanecer un minuto mas allí, las cosas serían diferentes pues ya era la hora muerta.
(Círculo de Miedo) Lala Beatriz Ferreira

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One thought on ““La casa vieja”, por Lala y Beatriz Ferreira

  1. Maria De Fatima Roddriguez

    En Los Teques hay muchas casas viejas y se cuenta que enterraban el dinero porque no habia bancos, y entonces los que la heredaban empezaban a buscar el tesoro y terminaban derrumbando la casa porque es para personas elegidas no para cualquiera.

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