En el umbral de la muerte, por Mario Ortega

En el umbral de la muerte, por Mario Ortega
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Como ya he comentado en varias ocasiones siempre he tenido mucho interés por este apasionante fenómeno llamado ECMs (experiencias cercanas a la muerte) del cual he hablado en algunos programas radiofónicos y del que tengo bastantes testimonios de confianza.

El primer caso llegó a mi cuando yo era niño, con tan sólo 8 años de edad, y por aquel entonces no era un tema conocido en España ni estaba acuñado el término ECM tal y como lo conocemos. Evidentemente, por aquel entonces no me dedicaba a la investigación, pero siempre tuve la mente abierta a cualquier otra posibilidad que se escapara de lo que debía ser lo razonablemente lógico y correcto.

"Subida al Empíreo, de El Bosco"
“Subida al Empíreo, de El Bosco”

Seguramente alguien tendría algún ejemplar en inglés del libro de Raymond Moody “Vida después de la Vida” que fue un Best-Seller en su momento y que se tradujo al español unos años más tarde pero, como digo, no se trataba de un tema que estuviera a la orden del día, aunque estemos hablando de unas experiencias que ha podido relatar gente de todas las épocas y culturas y del que, históricamente, tenemos relatos literarios que hacen alusión a ello como en “La República” de Platón e, incluso, representaciones en el arte como en el famoso cuadro “Subida al Empíreo” de El Bosco.

"El primer caso llegó a mi cuando yo era niño, con tan sólo 8 años de edad, y por aquel entonces no era un tema conocido en España ni estaba acuñado el término ECM tal y como lo conocemos"
“El primer caso llegó a mi cuando yo era niño, con tan sólo 8 años de edad, y por aquel entonces no era un tema conocido en España ni estaba acuñado el término ECM tal y como lo conocemos”

Volviendo nuevamente al caso en cuestión he de decir que no me fue relatado por la persona que lo vivió, sino por su hijo que fue a quien se lo contó al volver en sí después de una larga reanimación en la que se debatía entre la vida y la muerte.

La experiencia ocurrió durante una parada cardiorrespiratoria con diagnóstico de muerte clínica durante casi 20 minutos. La persona recordó haber salido de su cuerpo como flotando, con ausencia total de dolor y emociones. Seguidamente se adentró en un túnel por el cual iba andando y en el que se vislumbraba una luz blanca muy brillante al final del mismo. Conforme iba avanzando por dicho túnel salieron a su paso varias personas a las cuales reconoció como amigos y vecinos fallecidos, pero lo más impactante fue cuando vio a sus padres delante de ella, los cuales habían fallecido años atrás.

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“No nos toques o te quedarás aquí. Todavía no ha llegado tu hora”.

En aquel instante sintió una súbita emoción difícil de explicar y que rompía totalmente con la indiferencia o asombro en el que estaba inmersa. Su primera reacción fue la de querer abrazarlos pero su madre le dijo:

“No nos toques o te quedarás aquí. Todavía no ha llegado tu hora”.

En aquél momento empezó a alejarse del túnel a gran velocidad perdiendo de vista a sus padres y demás seres allegados. Después llegó el silencio.
Al despertar vio a su hijo cogiéndole de la mano y ella le preguntó que quién era, pues durante unos minutos estuvo aturdida como si hubiera perdido la noción de la realidad.

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“Una vez que su hijo empezó a hablarle con tranquilidad para ayudarla de alguna forma a poder recordar quien era…”

Una vez que su hijo empezó a hablarle con tranquilidad para ayudarla de alguna forma a poder recordar quien era, ella le preguntó que por qué no estaba su marido allí, a lo que su hijo le respondió:

-“Mama, sabes que el papa apenas puede caminar”.

Entonces ella le preguntó:

-“Qué le pasa en las piernas?”

De alguna manera sabía que tenía marido pero no recordaba que sufría una amiotrofia espinal.

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“Poco a poco fue recobrando la consciencia y se acordó de todos perfectamente, sobre todo de su hijo pequeño…”

Poco a poco fue recobrando la consciencia y se acordó de todos perfectamente, sobre todo de su hijo pequeño, yo, porque la persona que vivió esta experiencia fue mi propia madre y quien me la contó, mi hermano.
Aquel relato me marcó completamente y me hizo cuestionarme muchas cosas. Mi hermano me lo contó poco tiempo después de fallecer mi madre, pues murió dos meses después en una operación de corazón, algo que me ha hecho preguntarme a mí mismo: ¿no era su hora y tuvo que irse dos meses después?
Como ya he dicho al principio, tengo el testimonio de personas que han pasado por este “trance” por así llamarlo, en el que estuvieron a punto de partir para no volver, aunque el destino ha querido que sigan aquí. También hay bastante literatura y estudios científicos al respecto con innumerables casos de experiencias de cuasi muerte y de cómo esas personas cambiaron su forma de ver la vida afectando incluso a su entorno, en muchos casos, pues estamos hablando de una experiencia transformadora de la que hablaré más detalladamente en un próximo artículo.

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