Arbol fetiche, por Lala y Beatriz Ferreira

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44El fetichismo es una forma de creencia y práctica religiosa que le da atributos sobrenaturales y mágicos a objetos animados o inanimados, conocidos como fetiches con los que el ser humano se protegía de las fuerzas naturales.

Desde antigüo se utilizaba a los árboles para colgar fetiches en sus ramas. Algunos  eran macabros, y por el contrario otros eran objetos sagrados practicando el llamado “El Culto de las Reliquias, es decir, un fetichismo cristiano que servía para revertir los fetiches de los paganos, ya que los cristianos veneraban partes de los cuerpos e imágenes de santos y vírgenes.

Para las creencias cristianas  éstos objetos a su vez se convertían en instrumentos impregnados de devoción religiosa que  pasaban a ser fetiches de protección, por eso se acostumbraba a llevar bulas transformadas en medallas, escapularios, cruces, camándulas, estampas, incensarios, que se creía servían para alejar a los malos espíritus.  En este sentido, gran poder poseía la llamada  Filacteria, un amuleto o talismán antiguo confeccionado en pergamino con pasajes de las Sagradas Escrituras, Salmos y Letanías,  y que también se hacía sobre una cinta o faja.

En la antigüedad y en el sentido pagano, las jóvenes doncellas adornaban un árbol de22l bosque con guirnaldas de flores entremezcladas con pulseras y collares, mientras que los guerreros colgaban de sus ramas los más preciados despojos conquistados en sus combates. No era extraño ver la cabeza del enemigo colgada de sus ramas, junto con  otros trofeos bélicos que convertían  a al árbol en cuestión  en fetiche.

Los fetiches más terribles eran los huesos tanto humanos como de animales que infectaban el aire y esparcían el hedor fétido de sus osarios pertenecientes a los ahorcados y ajusticiados por la inquisición. Es de destacar que algunos fetiches tenían como propósito condenar las almas atándolas a penar por siempre, siendo este el objetivo del “Árbol Fetiche”.

11Además  el árbol fetiche también era utilizado para practicar rituales negros. El lugar entonces quedaba  impregnado  por la mala energía que ejercían todos sus colgantes. Se podían observar todo tipo de ofrendas para hacer el mal, en su mayoría fetiches macabros con propósitos de destrucción.  Dichos  objetos ritualizados arrastraban conjuras y hechizos. Así pues se podían ver colgados:  trozos de tela, cintas funerarias, cuerdas con sus nudos, cadenas y grilletes, cabellos, uñas incrustadas, plumas, dientes, armas blancas, dagas, tijeras, clavos, agujas, piedras, símbolos exotéricos, hexágonos, pentáculos, péndulos y demás artilugios.

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