La Clínica Ribas y sus Espantos, por Beatriz y Lala Ferreira

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Una foto de los integrantes del grupo “Círculo del Miedo”

“Hay lugares que desaparecen con el tiempo, pero no así su energía, su pasado y sus espectros”

En un día lluvioso que necesitaba unos insumos médicos fui a la Clínica Ribas en la ciudad de Los Teques, me indicaron que siguiera hasta el fondo del pasillo, pensé que se habían equivocado pues me encontré con unas feas escaleras, el lugar era lúgubre, me dio mala impresión y me sentí asfixiada, no obstante seguí bajando hasta el final.
De solo penetrar en ese horrible pasillo me dio escalofríos, estaba lleno de polvo, como abandonado, allí cerca se encontraban los aires acondicionados y otras cosas más que hacían un ruido infernal.  Aquel lugar me dejo la impresión pasajera de ser el subsuelo o el infra-mundo de la clínica el cual tenía una energía muy pesada quizás por tratarse de una especie de sótano.

22Cuando regresé me encontré con la persona que me indicó la parecía estar a la despectiva pues me preguntó.
_¿Lo encontró?
_Si, es horrible ese lugar, las escaleras me dieron vértigo, hay una presión, una angustia, una atmósfera muy pesada, me dio hasta escalofríos.
_Bueno ahora que lo comenta, me atrevo a decirle que quizás se deba que a lo mejor percibió al fantasma.
_¿El fantasma?—Sonreí para mis adentros.
_Si, el fantasma que ronda por los pasillos.
_¿Alguien que murió en esta clínica?
_No, según me contaron que hace muchos años antes de levantar el edificio que hoy por hoy es la Clínica Ribas, había una vieja casa, a la dueña no la vieron por un tiempo y resultó que la encontraron muerta, pero no fue de muerte natural.
_¿Ah no?.
_No, se había ahorcado en una mata de mango que estaba justamente por ese pasillo, ya que ese era el solar de la vieja casa, y dicen que su presencia sigue aún allí.
33_Que tenebroso, con razón sentí esa horrible energía pues se trata de un espíritu suicida.
_Aquí hay muchos cuentos de aparecidos.
_¿Ah sí?—Comenté interesada.
_Pregúntale a los vigilantes más viejos o a las enfermeras.
Salí muy contenta por aquel encuentro, así que reunimos al grupo de “Circulo de Miedo” y nos dimos a la tarea de recoger los cuentos de los cuentos de aparecidos de la Clínica Ribas, consiguiéndonos con la sorpresa que así como el espanto que se ahorcó en el árbol de mango había otros cuentos tenebrosos de entidades fantasmales.
Se asegura que a través del tiempo algunos médicos, enfermeras y trabajadores han visto a una antigua enfermera; no habla, no responde el saludo, solo deambula por toda la clínica atendiendo a sus pacientes en el turno de la noche, su aspecto llena el cuerpo de escalofríos efecto producido por la presencia fantasmal, se rumorea que varias personas se quejan de ciertos ruidos nocturnos y de que alguien les enciende la luz y no los dejan descansar, es ella, la enfermera fantasma que entra y sale de las habitaciones, al marcharse deja encendida la luz, o los grifos abiertos desconcertando a los pacientes que se quejan de tal conducta, éstos la llaman para que regrese apagar la luz pero se pierde por los solitarios pasillos.

44En una oportunidad los trabajadores de la remodelación para adelantar los trabajos hacían turnos nocturnos, y afirman que vieron pasar un celaje blanco que desapareció al fondo.
Así mismo una doctora que daba una conferencia, pasó por un pasillo y vio a una enfermera sentada con las piernas cruzadas, le dio las buenas noches pero ésta no le respondió el saludo.  Cuando llegó a la sala de conferencias muy molesta comentó lo sucedido, reunieron al personal y no fue capaz de identificar a la enfermera, así que los llevó donde la había interceptado pero el lugar se encontraba vacío, cuando la describió indicó que estaba vestida de blanco con vestido y cofia, no obstante las enfermeras hacia mucho tiempo que no usaban ese tipo de uniforme.

Igualmente nos contaron la anécdota de un paciente que bajó a recepción, insistiendo que una enfermera le había dado de alta, fue imposible hacerle entender que las enfermeras no estaban facultadas para ello, al preguntarle su nombre manifestó que no lo sabía.  Aquello fue un revuelo, empezaron a investigar quien fue el irresponsable, y ciertamente había sido atendido, sin embargo la enfermera que lo hizo nunca apareció, solo pudo describirla como una enfermera antañona, se miraron con complicidad comentando:  “La enfermera volvió a dar de alta, es el viejo espanto de esta clínica”…
Entre los comentarios y reuniendo varios tipos de información, dicen que este espectro probablemente pertenece a una enfermera que fue muy obsesiva con su trabajo, se quedaba en el turno de la noche y estaba al pendiente de sus pacientes, pero un día la encontraron muerta, no se sabe a ciencia cierta si fue en su casa o en la clínica, lo que si es cierto es que aún sigue atendiendo a sus pacientes deambulando por los pasillos de la Clínica Ribas.

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