“Sara, La Maldita”, por Lala y Beatriz Ferreira

“Sara, La Maldita”, por Lala y Beatriz Ferreira
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1Una colaboradora nos impresionó con un relato asociado a una escuela de nuestra ciudad natal cuya base es una vieja casa.  Nos comentó sobre un mito urbano llamado “Sara La Maldita” hasta ahora ignorado por nosotras, sin embargo hay opiniones cruzadas, la primera es que era una niña muy mala y desobediente que vivía en esa casa antes de ser colegio y allí murió, deambulando aparece en los pasillos, salones y jardines de la institución.

Para investigar este mito urbano, el grupo “Circulo de Miedo” visitó el Colegio “María Teresa Nezer” y su Directora Rosa Gil, nos mostró amablemente sus instalaciones y nos habló de su historia y fundación. Su lema es: “valores, justicia, honestidad, igualdad, cooperación, verdad y sobre todo amor”.

Fue a través de sus grandes maestros y a través  sobre todo de María Teresa Nezer, por quien surgió el deseo de fundar ésta escuela, en el mes de agosto del año 1981. Ese mismo año se comenzaron los trámites y  al mes siguiente, el 16 de septiembre,  se abrieron las puertas del instituto, ubicado en la Macarena Sur. Más tarde en el año de 1983 el plantel se traslada a su actual dirección en la Avenida Roscio, N° 38, incluyendo el bachillerato, en cuya quinta vivían los Gonzales Mendoza.

2Le preguntamos a la Directora sobre el mito de “Sara La Maldita” y sonrió enigmáticamente. Nos contó un hecho curioso que aconteció cuando los alumnos jugaban a la hora del receso; de pronto comenzaron a gritar asustados perseguidos por una niña que exclamaba fuera de sí:

-“¡No me lleven, No me toquen!.”

La Directora  nos contó que ella y dos profesores a duras penas pudieron introducirla en la dirección para controlar la situación, no obstante presa del pánico la niña seguía gritando como loca repitiendo sin cesar:

-“¡No me lleven, No me toquen!”.

  Al interrogar a los alumnos sobre lo sucedido, dijeron que se le había metido el diablo, y parecía ser cierto porque pasaban las horas y la niña no dejaba de gritar, por lo que fueron por una rezandera mientras venía el sacerdote. En cuanto llegó el reverendo empezaron a rezarle y a echarle agua bendita. Fueron pasaron las horas hasta que la niña, por fin, volvió a ser  la misma.  A partir de allí fue prohibido que en el plantel se invocara a “Sara La Maldita”.
La otra versión cuenta que fue una estudiante de unos 13 años de muy mala conducta, que en su constante maldecir molestaba a sus compañeros. Un día Sara murió pero su espíritu atormentado continuó yendo al colegio a molestar a los alumnos, les hablaba al oído, se reflejada en los cristales de las ventanas, aparecía en los espejos de los baños, pero sobre todo se robaba los creyones para alinearlos y jugar con ellos causando el estupor entre los presentes.

3Una tercera opinión argumenta que solo se trataba de un grupo cerrado de muchachos de 10 a 13 años que se fueron a la parte de atrás de la vieja casa y allí jugaron la Oui-ja que habían improvisado con una cartulina y un marcador negro para delinear las letras del alfabeto.  En aquella tarde soleada comenzaron a invocar a las energías, se manifestó un espíritu burlón, todos salieron corriendo, pero a la siguiente tarde volvieron a invocarlo preguntándole si era el mismo espíritu que se había presentado ayer tarde, les contestó que “sí”.

Más tarde, armando como pudieron las letras que como un juego de rompecabezas les daba la frase:

¡Sara, Sara la Maldita!”

De ese modo interactuaron con aquel extraño ser que le gustaba los juegos y sobre todo disfrutaba moviendo los creyones, lo que se constituyó en su manera de comunicarse.  Y por último dicen que es un mito urbano y que “Sara La Maldita” se presenta en cualquier colegio.

45La experiencia personal de nuestra colaboradora nos asegura que siendo muy joven había estudiado en el Colegio Nexer. Fue allí cuando escuchó hablar por primera vez de “Sara La Maldita”, y aunque asustada acudió a la cita para invocarla a pesar de la prohibición.  Se sentaron en círculo y dos alumnos permanecieron frente por frente, agarrando cada uno un par de creyones y comenzaron diciendo:
_”¡Sara, Sarita… ¿Estás aquí?!”

6Nos testifica que en ese mismo instante y sin hacerse esperar, Sara o el espíritu burlón movió los creyones alejándolos hacia los extremos.  Asustada quiso retirarse pero se lo impidieron sus compañeros quienes siguieron haciéndole preguntas.

_”No te muevas, porque si no “Sara La Maldita”, te perseguirá y te llevará con ella.”—Le recomendó uno de los congregados.

Al rato miró hacia atrás porque sintió que algo la tocaba y todos vieron como una mano invisible le abría el cierre de su morral, inquietos y sorprendidos continuaron el juego preguntando.

_”¡Sara, Sarita, ¿fuiste tú quien abrió el bolso de Rosa Elena?”
En ese mismo instante las puntas de los creyones se juntaron, todos se miraron a la cara preguntándose:  ¿Si no había sido Sara, entonces quién?.

El viento sopló en varias direcciones y cayó un repentino relámpago que los dispersó, la lluvia que comenzó a caer los empapó y fueron a refugiarse en los salones conscientes de que no habían despedido debidamente a Sara, y que algo había venido con ella.

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89A partir de allí sucedieron muchas cosas, sobre todo cambió el ánimo de los estudiantes, quienes se volvieron rebeldes e incontrolables.
Hay varias maneras de invocarla, una, es colocando sobre el asiento del pupitre los creyones alineados y se le pregunta:

“¡Sara, Sarita, ¿estás aquí?!”.

Si los creyones se mueven, es un  “sí”.

Otra forma y quizás la más emocionante, es sostener dos creyones uno en cada mano y colocarlos paralelamente, a modo de radiestesia como varillas y se le pregunta:

“¡Sara, Sarita, ¿estás aquí?!”

Si se abren los creyones separándose, es un sí, si se tocan las puntas cerrándose, es un “no”.
Y hay quienes para invocarla se encierran dentro un círculo de sal y colocan los creyones en equilibrio buscando desafiar a “Sara La Maldita” alumbrados solo con velas.

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3 thoughts on ““Sara, La Maldita”, por Lala y Beatriz Ferreira

  1. Q miedo,ese juego es clasico pero perturbador

  2. Eulalia Ferreira

    Si Alexa, la conexión se hace y luego ya nada vuelve a ser igual

  3. Alexa

    yo sabia que ahi habian vainas raras, si subes de noche tienes la impresion de que te persiguen, y hasta se oye como un susurro

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