“¡Mamá, a mis amigos y a mi nos ha salido el Silbón!”, por Denitze Veludo

Se dice que los niños de corta edad tienen una sensibilidad especial para ver, oir y contactar con aquello que a los adultos nos parece vetado. A continuación nuestra colaboradora Denitze nos cuenta  algo qué le sucedió a su hijo de corta edad.  Una escalofriante historia relacionada con “El Silbón”, una conocida leyenda venezolana.

uuuuuuuEn la mañana especialmente  nublada del pasado viernes 09 de mayo, pues desde hacía mucho tiempo no amanecía así en la ciudad de Los Teques, en Venezuela,  mi hijo de ocho años vivió una experiencia, para él y sus amigos, muy escalofriante y al buscarlo al colegio me relató lo siguiente, completamente seguro de lo que estaba contando:
_”Durante el recreo, yo estaba resolviendo un  sudoku y mis compañeros de salón, Andrés y Diego estaban junto a mí, uno a cada lado. Entonces el lápiz resbaló de mi mano y fue a caer a un muro muy cercano por lo que fui apresuradamente a buscarlo, pero cuando bajaba las escaleras me doblé el pie y me caí al suelo. En ese  momento, tanto Andrés como Diego vieron a un hombre alto con sombrero grande, vestido con ropas de color azul claro y rayas blancas medio escondido detrás de un árbol. Eso me lo contaron mis amigos cuando subíamos asustados para el salón, en el mismo instante en el que yo me acercaba agachado a agarrar entonces el lápiz. En ese instante ellos se quedaron  como paralizados y ese hombre pasó por encima de mí, y justo en ese momento fue cuando pude ver lo que ellos estaban viendo. Ese hombre llevaba colgando de su espalda un saco y acercándose cada vez más, traspasó a Diego, quien se quedó sin poder respirar como por ocho segundos, hasta que ese hombre siguió su camino y todos gritamos: ¨El Silbónnn”, aaahhh…
Salimos corriendo hasta llegar al salón muy asustados y allí comentábamos lo que los tres habíamos visto y nadie nos creyó ni una sola palabra…”

-“Alexey, mi cielo, miré al niño fijamente ¿ustedes lo escucharon silbar?”.

-“No mamá y gracias a Dios porque nos hubiésemos muerto los tres del terror pues  ya estábamos bien asustados”.

Guardé silencio y me quedé pensando si  pudo ser la imaginación de los tres niños debido al clima tan nublado, cargado y lluvioso junto a  la atmosfera cargada de humedad y frío lo que los hizo alucinar o ¿realmente vieron a este ser, característico de nuestro país Venezuela? Es por ello que aquí voy a agregar la leyenda para que sean ustedes mismos los que decidan si creerles la historia o no.
uuuSe trata, según la leyenda, del fantasma de un joven que asesinó a su padre y lo destripó por haber asesinado a su esposa diciendo que se lo había buscado y que era una “mujerzuela”. Tras este hecho su abuelo mandó  atar al joven a un poste, en el medio del campo,  mandó destrozarle la espalda a latigazos y lavar sus heridas con aguas ardientes y liberarlo junto a dos perros hambrientos y rabiosos. Antes de liberarlo su abuelo lo maldijo y condenó a cargar un saco con los huesos de su padre por toda la eternidad.
Este ser tiene un silbido  característico que se asemeja a las notas musicales do, re, mi, fa, sol, la, si… En ese mismo orden subiendo el tono hasta fa y luego bajando hasta la nota si. Se dice que cuando su silbido se escucha muy cerca no hay peligro, ya que el silbón está lejos, pero si se escucha lejos es porque está muy cerca. También se dice que escuchar su silbido es presagio de la propia muerte. Puede estar en cualquier sitio en cualquier hora. Tal parece que si sientes el silbido de lejos lo único que puede salvarte es el ladrido de un perro, ya que parece que es lo único que le aterra. El suele vengarse de los hombres “mujeriegos”.

Cuenta la leyenda del Silbón que muchos son los habitantes de los llanos que afirman haberlo visto sobre todo en verano, época en que la sabana venezolana arde bajo el rigor de la sequía y El Silbón se sienta en los troncos de los árboles y recoge polvo en sus manos. Pero es principalmente en los tiempos de humedad y lluvia cuando el espectro vaga hambriento de muerte y ávido por castigar a borrachos y mujeriegos y a una que otra víctima inocente. Y es que cuentan que a los borrachos les succiona el ombligo para beberse el aguardiente que ellos ingirieron cuando se los encuentra solos por el llano y que a los mujeriegos los despedaza y les quita los huesos y los mete al saco donde guarda los restos de su padre.

EL_SILBONAlgunas versiones dicen que es como un alargado gigante de unos tres metros, que camina moviéndose entre las copas de los árboles mientras emite su escalofriante silbido y hace crujir, dentro de su viejo y harapiento saco, los pálidos huesos de su infortunado padre; o, según afirman algunos, de sus múltiples víctimas. Otras versiones dicen que, sobre todo a los borrachos, se les presenta como la sombra de un hombre alto, flaco y con sombrero.

Existe la creencia de que sus silbidos se suceden unos a otros en ciclos de do, re, mi, fa, sol, la, sí y que se escuchan cercanos cuando no hay peligro y lejanos cuando sí lo hay pues cuanto más lejanos suenan más cerca está. Unos piensan que escuchar su silbido es un presagio de la propia muerte, que puede oírsele en cualquier sitio y hora y que si lo oyes lejos entonces no te queda más salvación que el ladrido de un perro; o, para otros más optimistas, también el ají (un fruto rojo y muy picante que se emplea como condimento) y el látigo.
Cuentan que, en ciertas noches, El Silbón puede aparecerse cerca de una casa, dejando en el suelo el saco y poniéndose a contar los huesos uno a uno. Si una o más personas lo escuchan, no pasará nada; si nadie lo escucha, al amanecer un miembro de la familia nunca despertará.

En los llanos orientales de Colombia, donde le llaman “El Silbador”, creen que es el alma errante de un mujeriego parrandero que murió en soledad, la gente afirma que él busca la compañía de alguien que a esas horas de la noche ose cabalgar. Pero aquella versión amable es una excepción pues, también en Colombia, otros dicen que El Silbador persigue a las embarazadas, que su silbido penetra los oídos e infunde frío y que, si alguien lo escucha en tono agudo, pronostica la muerte de una mujer, mientras que si suena grave pronostica la de un hombre. En cualquier caso, esa mujer u hombres es generalmente alguien conocido por parte de quien ha escuchado el silbido.

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