Videntes

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Hay temas que resultan “espinosos” de abordar para algunos investigadores de lo insólito, el tema de la posibilidad de predecir el futuro, en muchas ocasiones escapa a nuestra comprensión, primeramente por que para poder aceptarlo sería necesario el creer en un destino, en que los acontecimientos están pre destinados y escritos y nada puede hacerse para cambiarlo, pero para abordar semejante temática es necesario ir más allá, abrir el campo de visión y no negar algo simplemente por que no nos guste o seamos incapaces de explicar.

Siento la necesidad de creer que existimos por algo, que nuestra vida tiene un sentido y un por qué, aunque a veces me asalte la duda, sin embargo es posible que ese destino sea a grandes rasgos es decir, el final de un camino, pero todo cuanto ocurra para llegar a ese destino inamovible es decisión nuestra, para simplificarlo aún más, tenemos una meta, pero para llegar a ella numerosos caminos.

Ciertamente hoy en día es difícil creer en visionarios de futuro, usen el sistema que usen, bien sea el Tarot, los posos del café o cualquier otra mancia, lo más sencillo es creer que estamos aquí sin más, que da igual lo que hagamos o dejemos de hacer, que un día marcharemos de este mundo y con el polvo se fundirá nuestra consciencia, debatir los argumentos a favor y en contra de la posibilidad de una existencia más allá de la muerte, sería como jugar a las tres en raya, al final la partida quedaría en tablas y tanto hay argumentos en un sentido como en otro.

Lo verdaderamente cierto es que la videncia o la precognición son facultades de la mente que ya ni siquiera la ciencia convencional niega, y cada vez proliferan más los artículos en revistas especializadas, y no me refiero a las clásicas de “misterio” si no a publicaciones científicas y otras de corte no esotérico, como por ejemplo las que abordan temas de psicología.

Lo que podemos ver a altas horas de la noche en diferentes cadenas de televisión, no es lo que pretende abordar este artículo, personajes con extraña facha y alardeando de poderes que seguramente no tienen ni entienden, no es la verdadera videncia, ni la facultad de poder predecir acontecimientos venideros. La desesperación hace que muchas personas vean en quien no deben ver, un guía y una posible solución a unos problemas para los cuales la verdadera solución seguramente esté en el interior de cada persona, pero una sociedad a mi juicio decadente, cada vez más austera en valores y negacionista compulsiva de todo cuanto una supuesta ciencia no sea capaz de explicar, hacen de forma prácticamente inevitable, que mermen nuestras facultades extrasensoriales, que no por el simple hecho de no poderse explicar, no son reales.

Desde tiempos remotos el hombre se ha preguntado si el cerebro emite algún tipo de ondas, alguna emisión de tipo desconocido que sea la explicación de la telepatía o de otros fenómenos y facultades asociadas, al menos en teoría a la mente, pero démosle el nombre que nos plazca, energía, poder psicotrónico o cualquier otro nombre, lo cierto es que desconocemos como funcionan tales facultades, pero cada vez es más difícil el negarlas.

Tratar el tema de las personas que predicen el futuro es un tema complicado y he de reconocerlo, pero lo cierto es que de momento tal facultad no es posible dominarla totalmente y a voluntad, no es una facultad que una persona puede tener de cuatro a ocho, los flashes de futuro pueden ser posibles pero funcionan análogamente a los fenómenos paranormales, siendo aleatorios y muchas veces impredecibles, de ahí precisamente el hecho de que los visionarios de futuro de apoyen en diferentes elementos o mancias para favorecer la facultad de la predicción, un elemento externo como el Tarot, resulta muy útil a la hora de la concentración, a la hora de liberarnos de las ataduras de la mente consciente y dar paso al inconsciente o subconsciente, seguramente esa parte de nuestro YO en el cual anida tal facultad de predicción de futuro.

Videntes hay de numerosos tipos, quienes aseguran que entran en contacto con supuestos “guías” y que son precisamente estos quienes transmiten información de futuro, quienes aseguran entran en contacto con seres espirituales que funcionarían del mismo modo, personas muchas de ellas que se auto denominan “cientifistas” y que aseguran que todo está en nuestra mente, que tal facultad no existe en realidad y que “simplemente” se da un fenómeno de telepatía ( si es que esto es simple…) y que el lenguaje no verbal y la picaresca hacen el resto, para concluir en predicciones más que acertadas.

10438725_250517741822405_1248367683_nA lo largo de muchos años interesándome por la facultad o posibilidad de predicción del futuro me he acercado a numerosos videntes y he de reconocer para ser sincero que he quedado asombrado, tanto para bien, es decir para poder llegar a la afirmación de que existen los videntes, como para el sentido contrario, pero hay una cosa bien cierta, y es que a diario, miles de personas en todo el mundo acuden a videntes y me resisto, es más niego rotundamente, que todas esta personas sean débiles de mente o creyentes compulsivos en supercherías, estoy convencido que tras la videncia se esconde una realidad firme, pero que incomoda a muchos.

Si profundizamos en la vida de la mayoría de las personas encontraremos casos de “coincidencias” inexplicables, de intuiciones que acabaron en firmes predicciones, sueños que con el tiempo acaban por convertirse en realidad, premoniciones casuales o como les queramos llamar, pero cada vez es mas patente que nuestra mente tiene facultades desconocidas.

Los registros akásicos o morfogenéticos no son otra cosa que una especie de memoria colectiva en donde se plasman las vivencias de cada uno de nosotros, un tema muy abordado por el prestigioso Jung, pero nos guste o no, no son más que teorías.

Los más reacios a dar una oportunidad a los videntes alegan sobre todo el fraude y las ganas de aprovecharse de la necesidad ajena, y esto se cumple por desgracia en muy numerosas ocasiones.

Quienes ante las evidencias tratan de explicar los aciertos de supuestos videntes lo hacen alegando la facultad de la telepatía, por consiguiente el consultante sería una “victima” de las facultades telépatas, inexplicadas también, pero más aceptadas por el mundo que denominamos científico.

Otra posibilidad es el conocimiento de los gestos, gran parte de la información que transmitimos al exterior es gestual, o sea, lenguaje no verbal, y desde luego es totalmente cierto, un vidente ávido en la psicología de los gestos, posturas y dialéctica, puede obtener numerosa información a la hora de elaborar predicciones que no serían más que la información que el consultante le ha dado sobre lo que piensa hacer ante un problema.

Otros tantos videntes usan la “picaresca” de sonsacar información al consultante mediante preguntas claves, en numerosas consultas prácticamente la totalidad de la información la da el propio consultante sin que se de cuenta.

Y en otras tantas ocasiones, el consultante en realidad está poco interesado en su futuro o en los aciertos o errores del vidente, acude a él como especie de psicólogo sin carrera, en busca de consejo o por simple soledad.

Lo más negativo de las consultas a los videntes, es que de hacerlas, entiendo que debería ser de forma puntual ya que está comprobado que las mancias de predicción producen adicción.

Personalmente creo que es más fiable una consulta cara a cara, aunque mediante el teléfono también es posible establecer una conexión entre consultante y vidente.

En cierta ocasión y por un problema personal que podía llegar a ser grave, decidí consultarlo y a la vez realizar un experimento, fue a finales de los años 90, consulté la misma cuestión a tres videntes, uno en un conocido y céntrico local de Barcelona, otra consulta a una conocida tarotista y por último a un tarotista de mi localidad quien realizaba sus consultas en un lúgubre despacho. El resultado fueron dos errores y un acierto, de haber seguido las instrucciones de la primera tarotista realmente podría haber tenido repercusiones muy negativas para mi, la segunda se aproximo, pero sus respuestas eran muy poco concretas y el tercero, el de mi localidad, con palabras muy bruscas dio en el clavo, pero en primera instancia y ante las tres respuestas diferentes uno se queda sin saber que hacer y seguramente más “perdido” que al principio, por lo que al final opté por seguir mi intuición, al final parecía como si la respuesta en realidad estuviese en mí, solo que no me gustaba y aquella primera tarotista simplemente me dijo lo que quería oír.

Aparte de esta experiencia he de reconocer que determinadas personas me han hecho predicciones sorprendentes e inesperadas que más tarde se han cumplido y no en una única ocasión, si no en muy diversas, por lo tanto no se exactamente lo que se mueve y hace capaz que la mente llegue a predecir acontecimientos futuros, personalmente no creo en un destino totalmente decidido y sobre el cual no podemos hacer nada para cambiarlo, creo más en la ley de causa efecto, toda acción tiene su consecuencia, lo más probable es que se establezca una predicción del MPF es decir, el Más Probable Futuro, y de nosotros dependerá el cambiar el resultado, cambiando nuestras acciones.

El pasado Magic (Feria anual de las paraciencias y alternativa) que se celebra en Barcelona, volví a acudir a una tarotista guiándome por el consejo de un buen amigo y haciendo en última instancia, caso a mi propia intuición, el resultado fue sorprende y totalmente acertada la respuesta a la cuestión principal.

Sinceramente, llegados a este punto no sabría si aconsejar el acudir a un vidente, pero en el caso de hacerlo aconsejaría informarse sobre su reputación antes, aunque no hay una ciencia exacta para esto, y como estudioso de las mancias de predicción, no con todos los consultantes se establece la misma conexión.

Videntes, haberlos, haylos!

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One thought on “Videntes

  1. Eulalia Ferreira

    Excelente articulo Fran y lo comparto en todos sus puntos, ciertamente existe el talento ya sea heredado o aprendido, existe también la tradición en la cual hacemos magia sin saberlo, algo que nos enseñan nuestros ancestros y lo repetimos como rito como es el caso del mágico solsticio de verano, San Juan, pero con respecto a las cartas a través, leí en un libro que al echar las cartas es como contar una historia, y el consultante debe colocar en esa historias los personajes que se van nombrando y que puesto ocupan en su vida para darle un sentido real, y de esa manera torcer el destino o asumirlo, gracias por tu artículo.

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