Misteriosas Historias Bíblicas II, por El Círculo del miedo

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Los del “Circulo de Miedo” encontramos en la Biblia, otra interesante historia para contarles, la cual está llena de poder, magia y fenómenos extraños.
Las Plagas son una clara demostración de la “Maldición de la Tierra”, debido a quien lo ministra quien por su soberbia arrastra a todo su pueblo pagando las consecuencias.
Por eso hoy les hablaremos de “Las Diez Plagas de Egipto”.

ttLa historia comienza cuando el Faraón emitió un decreto de muerte a todo varón judío recién nacido, una madre esconde en una cesta a su hijo entre los juncos del rio Nilo, donde fue descubierto y adoptado por la hija de Faraón quien lo llamó Moisés.

Ya adulto descubre su vinculación con el pueblo hebreo y mata a un egipcio en defensa de un israelí, por lo que se vio forzado a huir.  Después de un tiempo se le apareció Dios en una zarza ardiendo y le ordenó que fuese al Faraón a pedir la libertad de su pueblo.  Dios le otorgó el poder de hacer milagros junto a su hermano Aarón por intermedio de un báculo.

Moisés y Aarón se presentaron frente al Faraón y como habían acordado hicieron que la vara se convirtiera en serpiente, sin embargo los hechiceros egipcios hicieron lo mismo, no obstante la serpiente de Moisés se comió las de ellos, fue este el principio de males para el pueblo egipcio, pues con el poder de Dios, Moisés asoló a Egipto con nueve plagas, comenzando a manifestarse gran cantidad de prodigios que maravillaron a propios y extraños y todo a través de una simple vara o cayado, y finalmente Dios envió al ángel exterminador quien mató a los primogénitos completándose las diez plagas.

Las Diez Plagas del Éxodo
t54Estas plagas fueron conocidas como los diez males aflictivos o azotes con los cuales Dios castigó a Egipto a causa de la obstinación del Faraón.  Los egipcios se vieron forzados a admitir que no eran fenómenos naturales, y fue cuando buscaron refugio en Yahvé, el Dios de los hebreos y de Moisés, su siervo.  Algunos de estos acontecimientos fueron milagrosos por su propia naturaleza, otros tantos por la manera y circunstancias en que ocurrieron.

La Primera Plaga:  Plaga de Sangre, llamada así porque el agua fue convertida en sangre.  “Así ha dicho Dios:  En esto conocerás que Yo soy Yahvé:  He aquí, yo heriré con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en sangre.  Los peces que hay en el río morirán, el río hederá, y tendrán asco los egipcios de beber las aguas del río”.
No obstante los hechiceros egipcios hicieron lo mismo con sus encantamientos, por lo que el corazón del faraón se endureció.  ¿Qué poder tenían estos hechiceros para hacer lo mismo que había hecho Moisés por intermedio de aquella mágica vara?, ¿a cuál de sus dioses maléficos o demonios recurrieron?

La Segunda Plaga:  Ranas.  “Así dice Yahvé:  Deja ir a mi pueblo para que me sirva.  Y si rehúsas dejarlo ir, he aquí que voy a castigar todo tu país con ranas.  El río criará ranas, las cuales subirán y entrarán a tu casa, en tu alcoba y en tu lecho, en las casas de tus servidores y entre tu pueblo.  Y las ranas subirán sobre ti, y sobre tu pueblo, y sobre tus siervos”.
Los hechiceros hicieron venir igualmente ranas mediante sus artilugios mágicos de perfil diabólico y el Faraón se enorgulleció, sin embargo éstos no lograron eliminarlas.  ¿Qué ritual mágico utilizaron estos hechiceros que podía igualarse al siervo de Dios?. Definitivamente la intervención diabólica estaba de su lado, no obstante solo Yavhé hizo morir a las ranas.

Tercera Plaga:  Piojos.  “Entonces Yahvé dijo a Moisés:  Di a Aarón:  Extiende tu vara y hiere el polvo de la tierra, el cual se volvió piojos por todo el país de Egipto”.
4rr34Y los encantadores trataron de sacar los piojos con sus encantamientos; más no pudieron.  Comienzan a entender que toda su sabiduría y magia no podía con el poder de Dios, por tal razón advirtieron a Faraón diciéndole ¡“Este es el dedo de Dios”!, pero no los escuchó.

La Cuarta Plaga: Moscas.  “Así dice Yahvé:  Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.  Porque si no dejas ir a mi pueblo, he aquí que voy a enviar sobre ti, y sobre tus siervos, tu pueblo y tus casas toda suerte de moscas; y asimismo la tierra donde ellos estuvieren”.
Intentaron nuevamente los diabólicos hechiceros mediante su magia negra imitar el poder de la vara de Moisés, pero solo por orden de Yahvé se fueron aquellas moscas sin que quedara una.

La Quinta Plaga:  Peste sobre el ganado.  “Así dice Yahvé, el Dios de los hebreos:  Deja salir a mi pueblo para que me den culto.  Si te niegas a dejarlos ir y todavía los retienes, he aquí que la mano de Yahvé enviará una peste gravísima sobre tus ganados que están en el campo, sobre caballos, asnos, camellos, vacadas y ovejas.  Y al día siguiente Yahvé hizo aquello y murió todo el ganado; más el ganado de los hijos de Israel no murió uno”.
Los hechiceros no pudieron hacer nada y sus siervos iban poco a poco entendiendo que sus poderes estaban vinculado con sus demonios y dioses:  Seth, Osiris, Isis pero ninguno vino en su ayuda.

La Sexta Plaga:  Ulceras en hombre y sus bestias.  “Y dijo Yahvé: Tomad puñados de cenizas de horno, y espárzala Moisés hacia el cielo, a los ojos del Faraón y se convertirá en polvo fino en toda la tierra de Egipto, el cual originará sarpullido que cause tumores en los hombres y en las bestias, por todo el país de Egipto.  Y los magos no podían estar delante de Moisés á causa de los tumores, porque hubo sarpullido en los magos, y en todos los egipcios”.
Una vez más los hechiceros fueron víctimas de una plaga y consientes del poder de aquel Dios de los israelitas.

La Séptima Plaga:  Lluvia de Granizo.  “Así dice Yahvé, deja ir a mi pueblo para que me den culto.  Porque esta vez voy a enviar mis plagas sobre tu corazón, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que sepas que no hay como Yo en toda la tierra.  Si yo no hubiera extendido mi mano para herirte a ti y a tu pueblo con peste, ya habrías desaparecido de la tierra, pero para esto te he conservado, para mostrarte mi poder, y para que sea celebrado mi nombre en toda la tierra, pero, te ensalzas todavía contra mi pueblo, para no dejarlo salir.  He aquí que mañana, a estas horas, haré llover una granizada tan fuerte, que nunca ha habido semejante en Egipto.  Y Moisés extendió su vara hacia el cielo, y Yahvé hizo tronar y granizar, y el fuego discurría por la tierra, y llovió Yahvé granizo sobre la tierra de Egipto”.
Dios le manifiesta que con solo tronar sus dedos, Faraón y su pueblo podían desaparecer, sin embargo éste no cedía en su obstinación, negándose a reconocer el poder del Único Dios y retirar su adoración a los dioses falsos manipulados por demonios.

La Octava Plaga:  Langostas.  “Así dice Yahvé, el Dios de los hebreos:  ¿Hasta cuándo te negarás a humillarte ante Mí?.  Deja salir a mi pueblo, para que me sirva.  Si sigues resistiendo y no dejas salir a mi pueblo, he aquí que mañana traeré sobre tu país langostas; las cuales cubrirán la faz de la tierra, y comerán así mismo todos los árboles del campo y llenarán tus casas, y la de todos los egipcios, lo que nunca vieron tus padres, ni tus abuelos, desde el día en que viven sobre la tierra hasta el día de hoy”.
Por ruego de los hechiceros, Yahvé volvió el viento occidental fortísimo y quitó la langosta que arropaba siniestramente todo el valle arrojándola a mar Bermejo.

La Novena Plaga:  Tinieblas y Oscuridad.  “Después dijo Yahvé a Moisés:  “Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya sobre la tierra de Egipto tinieblas que puedan palparse.  Y Extendió pues, Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas en toda la tierra de Egipto durante tres días.  Ninguno vio a su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días, más todos los hijos de Israel tenían luz en sus moradas”.
Luz solo para los que tenían a Dios en su corazón, tinieblas para los egipcios que adoraban a los dioses paganos.

Décima Plaga:  La muerte de todos los primogénitos. “Dijo Yahvé a Moisés:  Sólo una plaga más haré venir sobre el Faraón y sobre los egipcios; después de la cual os dejará marchar de aquí:  A media noche pasaré Yo a través de Egipto; y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón hasta el primogénito de la esclava y todo primogénito de las bestias.  Y se alzará en todo el país de Egipto un alarido grande cual nunca ha habido, y nunca lo habrá, para que sepáis que distinción hace Yahvé entre los egipcios e Israel”.

Finalmente Dios envió al ángel exterminador que mató a los primogénitos de todas las familias egipcias, pero no a los israelitas que observaron el rito del Cordero Pascual y untaron con la sangre del mismo sus puertas con una señal distintiva la cual reconocería el ángel así la muerte no entrara en ese hogar.

Fue así como el pueblo de Israel pudo salir de Egipto, sin embargo Faraón cambió de idea, fueron perseguidos por sus ejércitos, y demostrando su poder Yahvé realizó dos grandes prodigios más, elevó una gran columna de fuego que los mantuvo alejado mientras Moisés abría el Mar Rojo por intermedio de su vara, y pasaron todos, en tanto el ejercito fue arroyado por las aguas.
Cosas como estas nos dicen dos cosas, la primera y más importante, el gran poder de Dios por intermedio de una simple vara, y lo segundo, como desde tiempos inmemoriales los hechiceros negros doblegaban con su maligna magia y los acto de quien ministra un pueblo o nación perjudica o beneficia.

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